Medicina Sexual, Fertilidad, Urología y Andrología en Sevilla.

1. ¿Qué es la clamidia?

La clamidia es una infección bacteriana de transmisión sexual bastante frecuente. Suele afectar mayormente a mujeres pero en hombres también tiene una significancia relevante.

Aunque la mortalidad por clamidia (o sus complicaciones) no son comunes, se estima que casi el 4 por ciento de las mujeres y, el 2,5 por ciento de los hombres alrededor del mundo son portadores de esta infección o la han padecido en el pasado. En la mayoría, personas menores a 25 años de edad.

Esta enfermedad es producida por una minúscula bacteria llamada chlamydia trachomatis, tan pequeña como para entrar en las células de las mucosas genitales y causar molestias en toda la zona.

Tal es la frecuencia de esta infección que, en países como Estados Unidos, la clamidia es la causa bacteriana más frecuente de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

La mayoría de uretritis no gonocócicas (inflamaciones infecciosas de las vías urinarias), de epididimitis (inflamación del epidídimo en hombres) y cervicitis (inflamación del cuello del útero en mujeres) tienen como causa, la chlamydia trachomatis como agente causal.

Esta bacteria puede transmitirse de persona a persona por contacto directo de mucosas genitales infectadas, especialmente si existen procesos supurativos o secreción de pus (ya que el microorganismo no solo la ocasiona sino que además, tiene predilección por estos fluidos corporales).

En muchos pacientes, la clamidia no origina síntomas específicos hasta un par de semanas posteriores a la infección inicial, por lo que aumenta el riesgo de nuevos contagios durante esta etapa. Dentro de los síntomas más frecuentes están las molestias al orinar o durante el coito, la constante secreción muco – purulenta genital y uretral y algo de fiebre y malestar general.

El diagnóstico suele ser clínico, dado las características de la enfermedad a nivel genital y de vías urinarias inferiores. Otros estudios incluyen el cultivo microbiológico y la precisa reacción en cadena de polimerasa (o PCR).

Debido a que se trata de un proceso infeccioso de tipo bacteriano, el tratamiento consiste en la administración de fármacos antibióticos a los cuales la bacteria en cuestión es sensible. Usualmente, se emplean antibióticos de la clase tetraciclinas y macrólidos.

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2. ¿Qué produce la enfermedad y cuál es su mecanismo de patogenicidad?

Como se transmite la candidiasis

El agente infeccioso de la clamidia es la bacteria chlamydia trachomatis, una de las especies del género chlamydia que incluye además, la chlamydia psittaci y la chlamydia pneumonie (importantes exponentes de neumonías bacterianas de difícil tratamiento).

La chlamydia trachomatis tiene un tamaño mucho menor que a la mayoría de las bacterias, por lo que se convierte en un microorganismo intracelular obligado debido a que tiene dificultades para producir sus propios nutrientes y requiere la maquinaria proteínica de otras células.

Para poder sobrevivir, el microorganismo requiere de una célula viva eucariota (como las de la mucosa genital) que les provea de sustancias nutritivas mientras le sirve como un refugio ante el ambiente externo.

Una vez dentro de las células, la pared celular de la bacteria (con una sustancia altamente antigénica llamada lipopolisacárido o LPS) genera una respuesta inmunológica que se traduce en inflamación e irritación del tejido epitelial de la vagina o el pene con presencia de secreciones mucosas y purulentas.

3. ¿Cómo se transmite?

El contagio por chlamydia trachomatis se produce por vía sexual con contacto directo de mucosas o fluidos infectados con la bacteria.

Esto ocurre cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con métodos de barrera (como con el preservativo de látex) entre una mujer y un hombre.

Estadísticamente el grado de transmisibilidad aumenta en personas con relaciones sexuales homosexuales o con otras prácticas sexuales sin barrera de prevención como suele ser el sexo oral.

También, el padecer de otras infecciones de transmisión sexual, especialmente si producen ampollas o úlceras genitales (como el herpes genital o el chancro de la sífilis), cumple un importante rol a la hora de contagiar la bacteria. Esto es debido a que la integridad de la piel y las mucosas se encuentra deteriorada y no existe una barrera protectora que impida el paso directo de la bacteria.

La mucosa genital no es la única que puede almacenar y transmitir la bacteria. Las mucosas orales u oculares tienen la capacidad de ser un reservorio para la enfermedad. En estas localizaciones, la bacteria produce lesiones aún más evidentes y dolorosas.

  • En la boca, la clamidia puede inducir la formación de placas de piel de color blanco en el paladar, la laringe o la lengua.
  • En los ojos, la clamidia produce una grave enfermedad llamada tracoma ocular que, de no ser tratada a tiempo, puede conllevar a perdida de la visión de forma parcial o total. Allí, la bacteria invade la conjuntiva ocular y la esclerótica, formando placas densas de tejido que se manifiesta como una conjuntivitis común: lagrimeo, dolor, comezón y secreción de pus. La ceguera se produce cuando la bacteria infecta la delgada membrana corneal, debilitándola y haciendo que se opacifique.

¿Cómo puede llegar la bacteria hasta la conjuntiva ocular o a la boca? Es simple: suele producirse por auto – inoculación (al frotarse los párpados luego de haber tocado los genitales estando infectados con chlamydia trachomatis).

La transmisión de clamidia madre a hijo también puede tener lugar el momento del parto (transmisión por vía vertical).

Las manifestaciones más frecuentes de la clamidia en recién nacidos son la conjuntivitis neonatal y la neumonía bacteriana.

4. ¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la clamidia suelen confundirse con la de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), debido a que son relativamente similares.

Dentro de los síntomas más comunes de la clamidia se encuentran:

  • Irritación e inflamación de la uretra (uretritis no gonocócica).
  • Ardor al orinar.
  • Molestias durante el coito, especialmente en mujeres.
  • Secreción uretral mucosa constante y de color blanco.
  • Mal olor en la región genital.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos de la región inguinal.
  • Molestias en la boca o en el ano después de una relación sexual en la que hubo coito oral o anal, respectivamente.
  • Conjuntivitis de origen desconocida.
  • Síntomas febriles como malestar general, aumento de la temperatura corporal o sarpullido en la piel.

La infección rectal por chlamydia trachomatis causa proctocolitis (inflamación del recto y la última porción del colon). Esto, es frecuente en pacientes homosexuales o mujeres que tuvieron relaciones sexuales por vía anal.

5. ¿Puede un contagio ser asintomático?

Puede un contagio ser asintomatico

Sucede a menudo que un contagio inicial no genera signos y síntomas visibles sino hasta pasadas un par de semanas. Especialmente en hombres, donde la detección de líquidos supurativos suele ser menos evidente.

6. ¿Diferencias entre hombres y mujeres?

El canal vaginal de las mujeres ofrece un ambiente rico en nutrientes para la bacteria, por lo que la multiplicación suele ser más rápida que en el hombre y se advierte antes, ya que se suele producir más síntomas inflamatorios en la mucosa.

7. ¿Factores de riesgo de la enfermedad?

El riesgo de adquirir la infección está aumentado en pacientes que tienen las siguientes características:

  • Mantener una vida sexual promiscua o con cambios constantes de parejas, sin conocimiento de que sea portador/a de alguna enfermedad venérea de este tipo.
  • No utilizar preservativo de forma habitual y correcta.
  • Padecer otras infecciones de transmisión sexual como el herpes genital, el VIH o la sífilis.

8. ¿Cómo prevenir la enfermedad?

Es recomendable abstenerse de relaciones sexuales con parejas múltiples o en un lapso corto de tiempo, especialmente si se desconocen los antecedentes de la persona.

El uso regular y adecuado del preservativo de látex (o condón) también disminuye considerablemente la transmisión de la enfermedad.

Factores de riesgo de la candidiasis

9. ¿Cómo se diagnostica?

A través de una simple toma de muestra con un hisopo de algodón (el popular hisopado) pueden recogerse secreciones uretrales directamente de la vaina o el pene, también del ano o la boca si la modalidad de la enfermedad es anal u oral, respectivamente.

De estas muestras pueden realizarse análisis como la reacción de cadena de polimerasa (o PCR) que ofrece una alta tasa de confiabilidad a la hora de diagnosticar agentes causales de infecciones.

Esta prueba consiste en tomar parte del código genético del microorganismo y someterlo a un proceso de amplificación. Al tener develado la secuencia de nucleótidos de la bacteria, se compara a partir de una base de datos previamente establecida y se define qué causa la infección.

Esta prueba se realiza en laboratorios especializados y a pesar de ser algo costosa, es muy fiable.

Otras pruebas más convencionales incluyen los análisis serológicos, donde se determinan los anticuerpos específicos que el sistema inmunológico produce para combatir una infección dada.

También, pueden realizarse pruebas a partir de muestras de orina cuando se sospecha que la bacteria ha ascendido por el tracto urinario y colonizado órganos como la vejiga (cistitis) o la próstata (prostatitis infecciosa).

Cuando hay una sospecha de tracoma ocular, la toma de muestra se efectúa desde la secreción lagrimal purulenta que supura el globo ocular.

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10. ¿En qué consiste el tratamiento?

La clamidia se trata con terapia farmacológica. Más específicamente, con antibióticos de amplio espectro por vía oral o inyectados en la circulación venosa.

Dentro de los antibióticos más utilizados se encuentran las tetraciclinas (como la doxiciclina en varias dosis por vía oral) o los macrólidos (como la azitromicina o la eritromicina en una única gran dosis por vía oral o intravenosa).

La penicilina y sus derivados sintéticos tienen poco o ningún efecto positivo en el tratamiento de la chlamydia trachomatis debido a que esta carece de pared celular (es una bacteria gramnegativa), el sitio que destruyen estos antibióticos.

Es recomendable que, al cabo de unas semanas después de la administración de los antibióticos elegidos por el médico tratante, el paciente recurra a consulta clínica para evaluar la evolución de la enfermedad.

11. ¿Existen re-infecciones tras haber recibido tratamiento? ¿hasta qué momento sigue siendo transmisible?

En este apartado es importante destacar dos elementos claves acerca de la clamidia.

En primer lugar, haber padecido clamidia en el pasado no ofrece inmunidad ante posibles nuevas re-infecciones (que son bastante frecuentes, de hecho). Esto sucede porque al sistema inmunológico se le dificulta desarrollar anticuerpos efectivos para esta infección ya que en la mayoría de los casos, la bacteria no pasa a sangre y se mantiene localizada.

Y, en segundo lugar. La infección seguirá siendo transmisible hasta que el tratamiento con antibióticos logre disminuir la cantidad de secreciones uretrales (por donde se conduce la bacteria hasta el exterior del cuerpo y así invadir otros cuerpos).

No obstante, es necesario que durante un par de meses las parejas con clamidia (o una de ellas, si es el caso) mantengan relaciones sexuales con preservativos de látex y de preferencia, por vía vaginal.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes?

Las dos complicaciones más graves en pacientes con clamidia son el tracoma ocular y el linfogranuloma venéreo.

El tracoma ocular usualmente ocurre por auto-inoculación desde los genitales. El tratamiento corresponde a la administración de antibióticos intravenosos u orales e, instilaciones de soluciones oftálmicas. Puede conducir a ceguera parcial o total si no recibe un tratamiento intensivo.

El linfogranuloma venéreo (o LGV) se produce cuando la bacteria invade las vías linfáticas del cuerpo y ocasiona la formación de ampollas, que se manifiestan como inflamaciones ulcerosas en el trayecto de las mismas. Causa mucho dolor y en algunos casos se requiere extirpación quirúrgica. El tratamiento del LGV comprende la administración de antibióticos.

Dr. Natalio CruzJefe del servicio de Andrología
El Dr. Cruz, con 25 años de experiencia médica, ha sido hasta 2016 Jefe de la Unidad de Andrología en el Servicio de Urología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Coordinador Nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU) y Secretario General de la ESSM, cargos que ha delgado para centrarse de lleno en el ilusionante proyecto de ofrecer una consulta médica privada de alto nivel en Sevilla.

Dr. Natalio CruzJefe del servicio de Andrología
El Dr. Cruz, con 25 años de experiencia médica, ha sido hasta 2016 Jefe de la Unidad de Andrología en el Servicio de Urología del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Coordinador Nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU) y Secretario General de la ESSM, cargos que ha delgado para centrarse de lleno en el ilusionante proyecto de ofrecer una consulta médica privada de alto nivel en Sevilla.

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