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¿Puede haber complicaciones serias?

Si la enfermedad no se trata adecuadamente y, la proliferación de hongos persiste y aumenta con el paso de los días, la candidiasis puede cronificarse, dando como resultado, una excesiva propagación del hongo a zonas tan distales como las palmas de las manos o los pliegues ungueales de los pies (candidiasis mucocutánea).

¿Cuándo una candidiasis mucocutánea pasa a ser invasora y cómo se trata?

Esta transformación del cuadro clínico inicial ocurre en personas con sistemas inmunológicos extremadamente débiles, como los pacientes con vih, diabetes no controlada o los que reciben tratamientos inmunosupresores (quimioterapia contra el cáncer, esteroides, fármacos anti rechazo de órganos trasplantados, etc.).

¿Qué diferencias hay entre una candidemia y una candidiasis invasora?

Una candidiasis invasora es en la que la infección inicial (en genitales externos, por ejemplo) se propaga a sitios tan diversos como los riñones, el cerebro, los ojos o las delicadas válvulas cardiacas. Ocurre en personas con sistemas inmunológicos bastante debilitados o en pacientes hospitalizados.

Ahora bien, una candidemia es un estado septicémico grave en el que el hongo llega al torrente sanguíneo y puede depositarse en casi cualquier tejido u órgano del organismo. Suele producirse tras procedimientos médicos como la implantación de catéteres venosos inguinales.
Una candidemia siempre precede a una candidiasis invasora.